|
Pagina Principal - Estudios Bíblicos Células - Reflexiones - abc de la Profecía El abc de la Biblia La leche espiritual no adulterada para la Iglesia de Jesucristo |
|
¿Aprenda a evangelizar con el sistema de Células familiares? haga Clik aquí.
Edifícate!!! 25 estudios Bíblicos, los mas importantes puntos de doctrina, haz Click aquí y empieza a estudiar
Reflexiones de la vida cristiana que te ayudaran espiritualmente, léelos haciendo Click aquí. |
LA ORACIÓN I 1).- Es una necesidad aprender a orar. Es una necesidad aprender a orar ya, que el enemigo de Dios ha tratado por todos los medios desde el comienzo de confundir y complicar lo más sencillo y hermoso que el Señor ha hecho para nosotros, La Oración. Por eso los discípulos al ver los maravillosos resultados de Jesús en la oración le pidieron que les revelara su secreto en cuanto a la oración lo cual estudiaremos a continuación. Lucas 11:1-4. “Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. Y les dijo: Cuando oréis, decid:”
2).- La oración no es repetitiva. No es la voluntad de Dios que la oración sea repetitiva y que nosotros repitamos “El Padre Nuestro” cada vez que vayamos a orar, en Mateo 6:7 se nos aclara sobre las constantes repeticiones, que no tienen sentido delante de Dios, ya que nuestro Padre en el cielo quiere que nos acerquemos a él y que le hablemos con nuestras propias palabras, con la originalidad que él ha puesto en cada uno, no hay oración más hermosa para Dios como aquella de un corazón sincero y amoroso. ¿Se imagina Ud. la decepción de un Padre si su Hijo se acerca todos los días y en vez de hablar con el normalmente, le lee siempre un mismo texto escrito por un desconocido?. El propósito de Jesús al darnos ésta oración es enseñarnos todos los elementos que debe contener toda oración eficaz. Mateo 6:7 “Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.”
3).- Padre nuestro que estas en los cielos. La oración está basada en nuestro parentesco con Dios y en nuestra actitud hacia él, por eso comienza con “Padre Nuestro”, si Ud. como hemos visto en un capítulo anterior, no se ha hecho hijo de Dios a través de Jesucristo, su oración no será escuchada, Dios solo oye la oración de sus hijos, de otro modo comenzaría por ej. “Creador Mío” en vez de lo cual comienza “Padre Nuestro”. Esto indica que como Padre le queremos y tiene todos los privilegios y autoridad que un padre tendría sobre nosotros (cuidarnos, amarnos, corregirnos, castigarnos, etc.). La ubicación “ que estás en los cielos” indica sin lugar a dudas a quien nos estamos dirigiendo, también su posición privilegiada en el pináculo del universo y del poder lo cual nos garantiza que tiene la capacidad de darnos todo lo que podamos necesitar de él. Santificado sea tu nombre. Otro elemento que no puede faltar en una oración es santificar el nombre de Dios, primero en nuestra actitud de respeto y reverencia, después con nuestras palabras debemos reconocer en humildad nuestra posición delante de él, su Grandeza, su Santidad, su gran Poder y darle gracias por todas las cosas que el ha hecho y hará por nosotros. Lucas 11:2. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así en la tierra. Esta anhelante solicitud nuestra siempre debe estar en nuestras oraciones, pidiéndole a Dios que reine pronto en esta tierra para que así la paz y el amor llene la tierra y su gloria descienda sobre nosotros, de esta manera nos unimos en propósito con el Señor, pués esa es su voluntad para ésta tierra y estaremos persiguiendo un mismo fin junto con él. Como podemos ver hay mil maneras de pedir al Señor este propósito, en los diferentes aspectos de la vida.
El pan nuestro de cada día dánoslo hoy. El pan nuestro de cada día simboliza todas nuestras necesidades incluyendo por supuesto la comida, pero en primera instancia nuestra necesidad espiritual, para el cristiano de allí dependen fundamentalmente todas las demás cosas y ese alimento espiritual nos lo da el Señor cada día a través de la oración y la lectura de la palabra de Dios, que es el alimento del espíritu y ese alimento debemos buscarlo “cada día” pues la bendición que el Señor nos dio ayer, no sirve para hoy, él tiene siempre cada día nuevas y hermosas bendiciones, tipo de esto es el maná que los Israelitas recogían en el desierto, era para cada día y si lo guardaban para mañana, amanecía dañado. La voluntad de Dios es que el mismo énfasis que ponemos al alimentarnos corporalmente cada día lo pongamos en fortalecernos espiritualmente ya que de otra manera nos debilitaríamos y nos agobiarían los problemas y dificultades de la vida. Otro aspecto de esta petición es la provisión de nuestras necesidades materiales, muchas personas son incapaces de pedirle a Dios cosas terrenales, como si fuera algún pecado, pero el Señor cuida de nosotros en todos los aspectos de la vida y él sabe, de qué tenemos necesidad, así que podemos pedirle confiadamente aquellas cosas que nos hacen falta en nuestro diario vivir y Dios nos las suplirá, mucho más abundantemente de lo que pensamos o creemos.
“Y perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben”. Esta es una suplica a Dios que está basada en nuestra actitud personal ya que pedimos perdón, respaldados en que también nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido. Si nosotros no hemos perdonado, es en vano que pidamos perdón, pues tenemos una aclaratoria en Mateo 6:14-15, que nos dice que Dios sólo perdona si nosotros también lo hemos hecho ya, así que la única manera de que nosotros podamos descansar de toda la carga del pecado y alcanzar la paz con Dios, es perdonar a todos los que de una manera u otra nos hayan ofendido, por grande que haya sido la ofensa y así dejarlo todo en las manos del Señor. Mateo 6:14-15. “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.”
“ Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal”. Dios no tienta a nadie, pero dice la escritura que el diablo (diablo, significa acusador) nos acusa delante de él, así que debemos estar alertas y no dar lugar a nuestro acusador para que tenga algún argumento en contra nuestra delante del Señor. También es nuestro deber incluir en cada oración, nuestra petición de protección divina, pues Dios quiere hacerlo, pero de acuerdo a las leyes espirituales nosotros debemos de pedirlo para que así podamos recibir. Entendamos esto, no recibiremos las cosas particulares que necesitamos, sino las pedimos a Dios, así actúa el Señor.
LA ORACIÓN II 1).- Es una necesidad insistir en la oración. Es una necesidad insistir en la oración hasta ver los resultados, pues puede ser retardada la respuesta por el enemigo de Dios, el cual como tenemos un ejemplo en Daniel 10:1-13, donde Daniel estuvo ayunando y pidiendo por tres semanas delante de Dios y el ángel que traía la respuesta de Dios fue retenido por potestades malignas desde el primer día que él comenzó a orar y solamente pudo llegar a las tres semanas, cuando el Arcángel Miguel con sus ángeles guerreros se abrió paso a través de la nube de demonios, que se interponían; saber esperar y no desmayar en nuestra petición teniendo la certeza que si no desmayamos, a su tiempo veremos recompensado nuestro esfuerzo y constancia. No deje de leer éste pasaje de Lucas 18:1-8. “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”
2).- Debemos de pedir con convicción. Debemos de pedir con la convicción de que Dios, no sólo puede hacerlo, sino que va a hacerlo, y si dudamos dice la escritura que no recibiremos nada de Dios, pues la duda es una muralla invisible que impide definitivamente que recibamos algo del Señor. La duda no glorifica al Señor sino le deshonra, la duda estima a Dios incapaz de hacer lo que pedimos. Santiago 1:5-8. “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.”
3).- Pedir todo en el nombre de Jesús. Todas nuestras peticiones tienen que ser hechas en el nombre de Jesús. Nosotros por nosotros mismos no tenemos ningún mérito, para presentarnos delante de Dios Padre a hacerle solicitud alguna, así como hemos visto en capítulos anteriores, solamente en el nombre de Jesús tenemos entrada a la presencia de Dios, de igual manera nuestras oraciones sólo tienen cabida en la presencia de Dios, cuando son hechas en el nombre de Jesús, tratar de hacerlo de otra manera después de conocer esta verdad sería soberbia y desobediencia de nuestra parte. Juan 14:13-14. “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.”
4).- Una necesidad básica. Una necesidad básica de la oración es que nos acostumbremos a orar los unos por los otros, pues ésta es la voluntad de Dios y así nos estamos ayudando diariamente unos a otros a superar los diferentes conflictos, dificultades y tentaciones. La intercesión de los unos por los otros, ante la presencia de Dios es una elevada forma de amor que llena de gozo el corazón de Dios y hace que su bendición alcance no sólo a la persona por la cual se intercede, sino también trae bendiciones sobre el intercesor. Debemos hacer una lista de los nombres de compañeros, amigos y de aquellas cosas que los afligen a cada uno, para así comenzar a orar por ellos. |
Baja Edificantes Presentaciones Bíblicas en Power Point haz Clik aquí:
|
|
Escríbenos y envíanos tus preguntas, nos esforzaremos en aclarar tus dudas y ayudarte, haz Clik aquí
|