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CAPITULO Nº 11
AGRADANDO A DIOS.
El primer propósito de Dios al llamarnos a su reino es darnos el más precioso don que pueda existir en el universo, La Vida Eterna, ya que estábamos condenado al infierno, un lugar de castigo terrible el cual no fue hecho para nosotros, sino para el diablo y sus ángeles. Pero de igual manera todos los que sigan sus malos caminos irán allí, los que entren en ese lugar de tormentos nunca saldrán y serán atormentados eternamente y ésta es la razón por la que el Señor ha tenido tanta paciencia con la humanidad pues él sabe lo terrible del castigo y quiere salvarnos de la condenación. Apocalipsis 21:8 "Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda."
Es la voluntad de Dios, ahora que le conocemos y él ha empezado a bendecirnos, seamos sus instrumentos para que otras personas que están en nuestro círculo de influencias, también lleguen a conocerle. Debemos compartir con los demás lo que hemos aprendido y lo más importante es hacer saber a nuestros amigos y familiares como nos sentimos, que hemos conseguido la paz, un gozo inexplicable pero maravilloso y lo que Dios está haciendo en nuestras vidas. Es esencial compartir nuestras vivencias con el Señor y así estaremos siendo de bendición par otros y nosotros mismos seremos bendecidos ya que estaremos siendo colaboradores de Dios en la labor de salvar las almas de la condenación eterna. También es nuestra responsabilidad delante del Señor colaborar en la evangelización del mundo (las Misiones) y en caso de que nosotros no sintamos el llamado para cumplir con este mandamiento, sí podemos ayudar a los que están dispuestos a hacerlo. Colaborando con nuestras oraciones en favor de su labor y aportando económicamente para su sostenimiento en estos campos misioneros. Dios nos ha tomado por sus hijos y como tales debemos corresponderle apoyando toda su obra en esta tierra. 1 Pedro 2:9. "Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;"
Como lo explica el libro de Efesios. El Señor ha preparado para nosotros buenas obras para que andemos en ellas y de esta manera le agrademos, dice la escritura que así como son de altos los cielos sobre la tierra, así son de diferentes nuestros pensamientos de los de Dios. Por lo cual con mucha facilidad podemos hacer cosas que creemos que agradan a Dios y sin embrago no tienen ningún mérito delante de él, así que él nos ha preparado esas obras con las cuales él quiere que le agrademos. Si alguno quiere agradarle de alguna manera diferente solamente logrará el rechazo de Dios, como ocurrió en el caso de Caín el cual le ofrendó al Señor algo que en realidad no era malo, pero no era lo que le agradaba a Dios y en consecuencia no fue aceptada su ofrenda (Génesis 4: 1-5), así que una de las cosas que necesitamos aprender y no olvidar jamás es que solamente podemos agradar al Señor haciendo las cosas a su manera, otra cosa seria rebeldía nuestra y no someternos a su voluntad en consecuencia no habría bendición por nuestras obras. Efesios 2: 10; "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas."
Hemos sido en el buen sentido de la palabra como lo dice la escritura comprados por Dios no con oro ni plata, que hubiera sido muy sencillo para el Señor sino con la sangre de Jesucristo, él pagó por nosotros la vida de Jesús, así que ahora le pertenecemos a él por tal razón nuestra vida debe serle agradable como un tributo de amor, en reconocimiento y acción de gracias por todos los dones recibidos, además ya hemos tenido tiempo suficiente para ordenar nuestra vida a nuestra manera y hacer nuestra voluntad lo cual generalmente ha sido un verdadero fracaso para nosotros, así que ahora debemos dejar al Señor tomar las riendas pues él si nos sabe conducir a la victoria. Romanos 14: 7-9. "Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven."
Nuestra fe es estimulada cuando nos reunimos con otras personas con las cuales compartimos las mismas creencias, entonces podemos compartir nuestras inquietudes al igual que dar testimonio de las bendiciones que hemos recibido del Señor, lo cual servirá para levantar el ánimo al debilitado, también aprovechamos la ocasión de orar unos por los otros y así juntos alabar al Señor. Salmos 133: 1-3. Como una hoguera se apaga fácilmente si separamos todos los leños uno de otros, así mismo si dejamos de reunirnos, el diablo, los afanes de la vida, la atracción del mal, pronto apagara el fuego espiritual que hay en nuestras vidas, así mismo experimentaremos una oposición satánica a asistir a las reuniones de tal manera que siempre habrá algún inconveniente de última hora, algún estorbo, falta de ánimo, un malestar, etc. por esto debemos estar alertas pues los métodos son siempre los mismos y muchas veces le da buenos resultados lamentablemente. Hebreos 10: 23- 25. "Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca."
No podemos ser ambiguos con el Señor, él dijo: " El que no es conmigo, es contra mí" y nuestra lealtad será probada pues solamente los leales a Jesús entraran al reino de Dios, no cometamos el error de tener pena de definirnos antes nuestros semejantes como seguidores de Jesús ya que esto sería avergonzarnos de él, lo cual implica una gran ofensa para Dios, que si estaba en posición avergonzarse de nosotros por haber caído tan bajo en el pecado, sin embargo, no lo hizo antes hizo el más grande sacrificio por nosotros y espera que su amor sea correspondido con nuestra fidelidad. Juan 12: 42-43. "Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios".
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